Yotala, Sucre – Cada 6 de octubre, el templo del Señor de Maica se convierte en un centro de fervor y devoción, donde miles de creyentes se congregan con la esperanza de que sus peticiones se hagan realidad. Largas filas se pueden observar en la entrada del templo, donde los devotos traen artículos que consideran portadores de fe, desde flores hasta objetos personales, en busca de un milagro.
La tradición cuenta que el Señor de Maica, también conocido como Cristo de la Calera, tiene sus orígenes en el pueblo potosino de Llokhallacito. Sin embargo, con el tiempo, su veneración fue decayendo, lo que llevó a la destrucción de su iglesia. Se dice que, arrastrado por las aguas, el Cristo llegó al río Ñujchu, donde los habitantes lo encontraron y decidieron levantarlo como su santo. Desde entonces, ha sido objeto de devoción y ha cumplido numerosos milagros, incluyendo la bendición de la maternidad, simplemente llevando una flor.
Los pobladores creen que el río donde fue encontrado es un lugar cargado de misterios y poder, capaz de devolver la vida y esperanza a quienes creen. La fe en el Señor de Maica trasciende fronteras, atrayendo a devotos de diversas partes del mundo, quienes llegan con el corazón lleno de esperanza y la certeza de que, mientras haya fe, todo es posible.
Este año, la festividad promete ser un evento lleno de fervor, donde la comunidad se unirá en una celebración de fe, esperanza y gratitud por los milagros recibidos.






