La Paz, Bolivia – En una noche cargada de fe y esperanza, cientos de bolivianos se congregaron en torno a la estatua del Ekeko, el ancestral dios de la abundancia, para participar en un ritual milenario que promete prosperidad económica.
Con cánticos y oraciones, los fieles se acercaron a la figura del Ekeko, un hombre regordete y sonriente que simboliza la riqueza y la fertilidad. La tradición dicta que al lanzar billetes en miniatura hacia la multitud, el dios de la abundancia bendice a quienes logran atraparlos, otorgándoles un préstamo que deben devolver en el futuro.
«Es una emoción indescriptible», expresó Nancy Gutiérrez, una devota que aseguró haber recibido un préstamo de cien euros. «Creo firmemente en el poder del Ekeko y sé que este año será de abundancia para mí y mi familia».
La tradición, que se remonta a tiempos prehispánicos, se ha convertido en una de las celebraciones más importantes de Bolivia. Cada año, miles de personas acuden a la Feria de Alasita para adquirir miniaturas de casas, autos, dinero y otros objetos que desean materializar.
«Es como una especie de manifestación de nuestros sueños», afirmó Guillermo Esprella, otro creyente. «Al tener estas miniaturas y pedirle al Ekeko, sentimos que estamos más cerca de alcanzar nuestras metas».

Los chamanes, quienes juegan un papel fundamental en el ritual, aseguran que la energía del Ekeko es capaz de transformar los deseos en realidad. «Es una conexión espiritual muy poderosa», explicó Pedro Quispe, un chamán aymara. «Cuando las personas piden con fe, el Ekeko responde».
La celebración del Ekeko es una muestra de la rica diversidad cultural de Bolivia y de la profunda conexión que existe entre las personas y sus tradiciones ancestrales. En una época marcada por la incertidumbre económica, la fe en el dios de la abundancia sigue siendo una fuente de esperanza para muchos.

«Aquí, aquí, lánzalo… devuelvan, devuelvan» gritaban emocionados mientras los billetes eran lanzados desde lo alto de la estatua. Según la tradición, aquellos que logran atrapar uno de estos billetes en miniatura—dólares, euros o moneda nacional—sin que caiga al suelo, recibirán la bendición del Ekeko en forma de un préstamo.
Nancy Gutiérrez, una devota creyente, explica: «Si llega al piso, es para la Pachamama, es para la madre tierra. Entonces es la Pachamama quien se lo agarra. No tiene que llegar al piso, y lo que te llega se te va a dar. A mí me llegaron cien euros».
La tradición, celebrada cada medianoche del 23 de enero, establece que si el préstamo se hace realidad, los creyentes deben devolverlo lanzándolo a quienes buscan el mismo favor, incluso miniaturas de casas y autos.







