Villamontes, La Paz (Bolivia) – [26 de abril de 2025] – Los ancestrales tejidos de la comunidad Weenhayek, elaborados con fibras de la hoja de palma y karawata provenientes de los bosques del Chaco, se erigen como poderosos narradores de su historia y un ferviente llamado a la protección de su territorio. Desde localidades como Villamontes y las riberas del río Pilcomayo, estas obras de arte textil transmiten la cosmovisión de un pueblo profundamente conectado con la naturaleza.

Tejido hecho en base a la planta de la karawata

Luisa Retamozo, respetada líder indígena y artesana, explica con orgullo el significado de sus creaciones: «Nuestros tejidos cuentan historias. Aquí representamos el ojo del búho, la piel de la serpiente, el sol que nos da vida, la naturaleza que nos rodea, el río que nos alimenta». Estas representaciones ancestrales han calado hondo en la conciencia de la comunidad, impulsándolos a una firme defensa de los bosques chaqueños, hoy amenazados por la creciente contaminación.

La lucha por la preservación de su cultura y su territorio se intensifica ante el avance de las petroleras, cuyas actividades ya han provocado el desplazamiento de muchos habitantes y la contaminación de sus fuentes de agua. Como un grito visual de auxilio, se ha lanzado una impactante muestra fotográfica en redes sociales. Esta iniciativa busca generar conciencia sobre la urgente necesidad de salvar los bosques y evitar la destrucción de futuros parques como el de Tariquía, cuya integridad se ve amenazada por las exploraciones de Petrobras e YPFB, según denuncia Nelly Coca. La defensa de este territorio ha significado para muchos procesos judiciales, evidenciando la vulnerabilidad de las comunidades indígenas frente a los intereses extractivistas.

Los «tejidos de resistencia» se alzan como un escudo contra nuevos avasallamientos. Recientemente, en un paraje boscoso, se realizó una sesión fotográfica de alto impacto visual junto a la modelo Melvy Chipunavi. En las imágenes, Chipunavi cubre parcialmente su rostro con una mancha negra, simbolizando la huella imborrable de la contaminación y cómo la explotación desmedida de los recursos naturales destruye la cultura y obliga a la migración de las comunidades.

Habitantes de la comunidad de Chiquiacá conocen de cerca el devastador impacto que sufrió la serranía del Aguaragüe y se resisten a que su territorio corra la misma suerte. Nelly Coca informa con preocupación sobre el avance de exploraciones petroleras en la misma frontera que delimita la reserva protegida, específicamente en el punto X-3.

Estas muestras de arte textil y las acciones de denuncia buscan generar una profunda reflexión sobre el valor intrínseco de los tejidos weenhayek. Su materia prima esencial proviene directamente de los bosques, de plantas que son parte integral de su ecosistema y su cultura. La pregunta resuena con fuerza en la comunidad: ¿qué pasará con nuestra cultura si los bosques desaparecen? La respuesta es unánime: sin bosques, la esencia misma de su identidad se desvanecerá.